Por Esteban Jáquez Hernández

Psicólogo clínico y de la salud.

Cada día surgen nuevas investigaciones sobre este fenómeno que está impactando de forma negativa nuestra sociedad, constituyéndose en la cuarta causa de muerte en jóvenes entre 15 y 29 años de edad en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

Hoy 10 de septiembre, al conmemorarse el Día Mundial de la Prevención sobre el Suicidio, he querido compartir algunas reflexiones sobre “amor y suicidio”.

Como parte de la campaña que lleva a cabo el Colegio Dominicano de Psicólogos, en especial la regional Nordeste, en las primeras horas del día de hoy compartí en mis redes algunos posts, enfocando la prevención del suicidio desde el amor; esto provocó un interesante debate con mi amigo Richard Luzón que me hizo pensar en la necesidad de dar a conocer la forma en la que incluye el amor para tratar la ideación suicida.

Quiero comenzar con una breve introducción sobre las principales causas del suicidio, tomando en cuenta que existen múltiples enfoques y perspectivas que sin juzgar sobre si son correctos o no, solo considerando que pudieran ser un punto de partida para un análisis profundo que arroje luz a lo que queremos mostrar.

Según estudios realizados por el Hospital San Juan Capestrano, las causas y factores de riesgo de las ideas suicidas pueden agruparse en: factores genéticos, físicos y ambientales.

El factor genético explica que aunque las ideas suicidas en si no son hereditarias pero los padecimientos de salud mental que las causan pueden ser heredados de nuestros padres.

En esta misma investigación se explica que con relación a los factores físicos, las personas que tienen ideación suicida presentan un desequilibrio en los neurotransmisores del cerebro.

“Estos neurotransmisores tienen la función de transmitir mensajes por todo el cuerpo, además de regular las emociones y los estados de ánimo.

Si los neurotransmisores no han llegado a la homeostasis, el estado de animo de la persona puede desestabilizarse, lo que pudiera proporcionar el diagnostico de una enfermedad mental”. Cuando este es el caso, es posible que la persona presente ideas suicidas si dicha enfermedad incluye la ideación suicida como un síntoma.

Con relación a los factores ambientales se destaca que aquellas personas que son expuestos a estrés continuo, son víctimas de un crimen, padecen de abuso, son abandonados, pierden un ser querido debido al suicidio, esto puede llevarlos a deprimirse y pensar en su propia muerte.

Otras causas pueden ser carecer de aptitudes para líder con el estrés, falta de apoyo adecuado de otras personas, pérdida de empleo, dificultades financieras y fracaso académico.

Vamos a enlistar los factores de riesgo del suicidio según el Hospital San Juan Capestrano para ver cuáles de ellos pudieran estar relacionados con la falta de amor, considerando el amor como el vínculo de afecto que nace de la valoración del otro e inspira el deseo de su bien.

Estos factores son: red de apoyo deficiente, indigencia o pobreza, ser víctima de hostigamiento psicológico o moral, fracaso académico, pérdida de empleo, antecedentes familiares de enfermedades mentales, enfermedades mentales sin diagnosticar, exposición a traumas, al abuso y/o al abandono, experimentar perdida de un amigo, una pareja o un ser querido y antecedentes de uso de sustancias nocivas.

La red de apoyo deficiente se relaciona con la falta de amor porque habla de esa necesidad de percibir que se cuenta con personas que se preocupan por nosotros y están dispuestos ayudarnos.

Ser víctima de hostigamiento psicológico o moral es propio de la falta de amor; a honda penas las personas con ideación suicida pueden entender que quienes los someten a hostigamiento lo hacen porque no lo aman.

En la pérdida de empleo, al igual que cuando perdemos una posición importante, la manifestación de amor puede ayudar mucho, nos hace sentir apoyados y valorados por lo que somos.

La pérdida de amigos, parejas o cualquier ser querido, encuentra un alivio cuando nos sentimos apoyados y amados por otros. Hay quienes consideran que perder a alguien que aún sigue vivo es más doloroso que cuando perdemos a alguien porque murió.

Vamos a recordarle cada día aquellas personas que amamos, lo importante que son para nosotros y que el mundo es un mejor lugar porque ellos forman parte de él. Aun cuando consideres que no puedes resolver el problema de alguien, escúchalo, hazlo sentir comprendido y sobre todo perdonado.

 

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