GOLPE DE ESTADO DE 1963.


El militar constitucionalista Manuel García Germán, haciéndole una advertencia sobre lo que podía suceder si no saneaba el cuerpo militar trujillista que quedaba en República Dominicana, se juntó con Juan Bosch antes de la navidad de 1962, en una fábrica de aceite vegetal que había en Villa Duarte, y le dijo: «Mire, nosotros esperamos que usted va a resolver el problema y no por nosotros, sino porque a usted mismo le va a convenir, porque esos militares a usted mismo también le pueden crear problemas.» Esto lo resalta Despradel, en su obra Historia Gráficas De La Guerra De Abril.

Otro testimonio similar al anterior es el de Héctor Lachapelle, quien sostiene al respecto que “En más de una ocasión el coronel Fernández Domínguez le advirtió al Presidente Bosch de la amenaza del golpe.» Tengo entendido que personas no militares le advirtieron al Presidente Bosch.

En un libro donde Arlette Fernández recoge una serie de testimonios, hay uno que plantea el que era secretario de Industria y Comercio (Brea Peña), le dijo: «Profesor, yo tengo que hacer un viaje al interior, pero como hay comentarios sobre esto, yo no voy a salir.»  Y el presidente Bosch le dijo que se fuera, que eso no se iba a producir.

Otras informaciones que te pueden interesar: 


Como estos hay otros tantos testimonios que confirman lo bien informado que estaba el mandatario al respecto. Ahora bien, ya sabemos que el presidente tenía conocimiento o por lo menos la advertencia del posible golpe.

Entonces, ¿A qué se debió tanta pasividad? ¿Por qué no tomo las medidas pertinentes para impedir el golpe? La respuesta a esta pregunta la responde el propio presidente en su libro Crisis de la Democracia de América en República Dominicana al decir lo siguiente:
“Cuando yo tome el poder la conspiración estaba ya en marcha y había avanzado tanto que un alto oficial considero prudente que les hablara a los oficiales antes del 27 de febrero. Si yo hubiera hecho una cambio en los mandos, uno solo, el gobierno hubiera durado semanas, y tal vez días.»

Bosch nunca quiso derramamiento de sangre, su pasividad estaba orientada a preservar como clarín de la democracia la paz. La misma madrugada del golpe, estaban apostados en las afueras del palacio un grupo de militares, en total doce, todos jóvenes por cierto, encabezados por el Coronel Rafael Tomas Fernández Domínguez, dispuestos a tomar el palacio y recuperar el gobierno constitucional aunque para ello dejaran sus vidas en el intento. La respuesta de Bosch fue simple, un rotundo no, pues consideraba un intento de suicidio tal acción.

La madrugada del 25 de septiembre Bosch fue hecho prisionero en el palacio. El golpe de Estado ya era un hecho. El golpe contó con el apoyo de la iglesia católica, los terratenientes, comerciantes, industriales y militares. Posterior al golpe se forma el denominado Triunvirato, llamado así por estar integrado por tres personas: Emilio de los Santos, Ramón Tapia Espinal y Manuel  Enrique Tavárez Espaillat.

Al momento de conformase el Triunvirato empezaron a florecer los intereses de los denominados grupos de primera como llamó a ese grupo Bosch, era momento de repartirse el pastel del poder. Las diferentes agrupaciones políticas que apoyaron el golpe reclamaban su tajada en el gobierno. Así se fueron beneficiando desde los inicios del Triunvirato, diferentes líderes opositores que fueron congraciados al otorgárseles algunos ministerios.

La Unión Cívica Nacional, cuyo líder era Viriato Fiallo, fue beneficiada con cuatro ministerios en el gobierno; Vanguardia Revolucionaria, cuyo líder era Horacio Ornes Coiscou, con tres; Alianza Social Demócrata de Juan Isidro Jiménez Grullón con dos; el Partido Nacionalista Demócrata Cristiano representado en Mario Read Vittini con un ministerio; y el Partido Progresista Demócrata Cristiano cuyo representante era Ramón Castillo también con uno.

 

Deja un comentario